BOTANA NATALIO EL ORDEN CONSERVADOR PDF

There are no discussion topics on this book yet. Gerardo conservaodr it it was amazing Oct 20, Authentication ends after about 15 minutues of inactivity, or when you explicitly choose to end it. Want to Read saving…. Los caminos a la democracia: For example, at loot. Thanks for telling us about the problem.

Author:Sasho Megrel
Country:Lesotho
Language:English (Spanish)
Genre:Medical
Published (Last):27 October 2019
Pages:319
PDF File Size:7.35 Mb
ePub File Size:4.90 Mb
ISBN:312-8-52432-989-8
Downloads:77595
Price:Free* [*Free Regsitration Required]
Uploader:Kishura



Esto es lo que en definitiva se planteaba en La solucin de tal problema habr de alcanzarse por medio de la fuerza. Tras estos hechos de sangre se esconda un enfrentamiento entre dos regiones que reivindicaban intereses contrapuestos: Buenos Aires y el interior. El primer trmino: una ciudad puerto abierta al exterior, asiento histrico del virreinato, con un hinterland que creca a medida que se ganaba la tierra salvaje.

El interior, en cambio, cubra una realidad geogrfica mucho ms extensa, en la cual se erguan sistemas de poder embrionarios, constituidos sobre la autoridad tradicional de caudillos. La constitucin de una unidad poltica El significado ltimo del conflicto entre Buenos Aires y el interior resida en su falta de solucin; un empate inestable gobernaba las relaciones de los pueblos en armas, mientras no se consiguiera hacer del monopolio de la violencia una realidad efectiva y tangible, caracterstica ms significativa de una unidad poltica.

El proceso que da origen a una unidad poltica lo he denominado reduccin de la unidad. De un modo u otro, por la va de la coaccin o por el camino del acuerdo, un determinado sector del poder adquiere control imperativo sobre el resto y lo reduce a ser parte de una unidad ms amplia.

Este sector no reconoce una instancia superior; constituye el centro con respecto al cual se subordina el resto de los actores y recibe el nombre de poder poltico o poder central. Qu medios posibilitan el proceso de reduccin a la unidad? Las teoras clsica que hacen hincapi en el acuerdo o en la coaccin pueden aclarar esta cuestin. En las teoras contractualistas, la unidad poltica resulta de un dialogo, o una discusin, a cuyo trmino se alcanzara un consenso, por el cual todos los participantes se obligan voluntariamente a transferir parte de su capacidad de decisin a una autoridad comn.

Desde otro punto de vista, la constitucin de una unidad poltica es empresa de conquista y de coaccin. La obediencia no es obtenida por la persuasin, sino por la violencia.

Ambas teoras constituyen racionalizaciones utpicas del proceso de reduccin a la unidad. Ambos medios de transferencia de poder se manifiestan combinados con grados de intensidad variable. Ejemplo: Cuando J.

Urquiza derroto a Rosas en la batalla de Caseros vio su fin una forma de gobierno caracterizada por una descentralizacin autonomista. El principal objetivo que persegua Urquiza era transferir mayor capacidad de decisin a un poder poltico que fuera centro de una unidad poltica ms amplia, para lo cual propuso combinar efectividad de la fuerza con la eficacia de un acuerdo pactado por los mismos gobernadores. Estos se reunieron en San Nicols de los Arroyos y celebraron un pacto que los comprometa a convocar un Congreso Constituyente para organizar polticamente a las catorce provincias.

As, los gobernadores cedan voluntariamente una parte del poder de decisin. El consenso de quebr el 11 de septiembre de , ya que Buenos Aires no acepto transferir el poder que se reservaba. Esto se tradujo en la coexistencia durante casi una dcada de dos proyectos de unidades polticas: la Confederacin con asiento en Paran y Buenos Aires, que culmino con la victoria de esta ultima en la batalla de Pavn Tres problemas bsicos: integridad territorial, identidad nacional, organizacin de un rgimen poltico Los presidentes posteriores a Pavn desempearon su papel desde una provincia hegemnica en la que tomaban decisiones con carcter nacional.

Despus de Pavn, el papel del presidente careci de los medios necesarios para hacer efectivo el poder poltico debido a la coexistencia obligada con el gobernador de Buenos Aires en la ciudad capital de la provincia ms poderosa. Tres presidencias Mitre, Sarmiento y Avellaneda manifestaron tres problemas bsicos: 1. Cuestin acuciante referida a la integridad territorial, entendida como el mbito espacial sobre el que debera ejercerse el poder poltico 2. Los pueblos dispersos abran el interrogante de saber si estaban dispuestos a integrar una comunidad ms amplia que al de aquellas comarcas limitadas donde nacan, planteaba la cuestin de la identidad nacional 3.

Implantar un modo de eleccin estable de gobernantes, lo cual pona de relieve el problema de organizar un rgimen poltico La primera cuestin se relaciona con la fuerza coercitiva de que dispone el poder poltico. La segunda se refiere a los mecanismos de comunicacin entre actores localizados en regiones diferentes. El tercer problema plantea la necesidad de desarrollar sentimientos de legitimidad.

El problema de la integridad territorial cuenta con dos movimientos de impugnacin al poder poltico embrionario. Por una parte, en algunas provincias del interior se produjeron movimientos de fuerza que fueron controlados por el poder central Pealoza, Felipe Varela, Lpez Jordn. Tal dominacin coercitiva no se correspondi con la poltica de compromisos seguida con Buenos Aires que, al igual que otras provincias, no estaba dispuesta a subordinarse al poder poltica.

La reticencia de Buenos Aires se explica por la divisin de las facciones porteas en nacionalistas, conducidas por Mitre, y autonomistas, dirigidas por Adolfo Alsina. Esta contradiccin dentro de la provincia hegemnica genero una serie de efectos que no solo influyeron sobre la integridad territorial sino tambin sobre los mecanismos de comunicacin.

El papel desempeado por el autonomismo de Buenos Aires puede ser asimilado al de un actor con la suficiente fuerza para impedir la consolidacin de su oponente, pero sin el consenso indispensable para conquistar el poder presidencial. La crisis del ochenta El tmido y balbuceante crecimiento de un sentido de comunidad no se produjo sin sobresaltos. El resultado de estos enfrentamientos fue favorable para el poder central. En los combates de Barracas, Puente Alsina y Los Corrales, en , se enfrentaron el interior y Buenos Aires en bandos opuestos para decidir, por la fuerza de las armas, la subordinacin definitiva de todas las provincias al poder poltico nacional.

Durante los 18 aos que transcurrieron entre y , Roca, antiguo oficial de Urquiza en Cepeda y Pavn, sirvi al ejrcito nacional participando en todas aquellas acciones que contribuyeron a consolidar el poder poltico central. Esa trayectoria militar permiti a Roca mantener contactos permanentes desde sus comandancias de frontera con las clases gobernantes emergentes. Las provincias interiores, en alguna medida integradas en un espacio territorial ms amplio y subordinadas de modo coercitivo al poder central, advirtieron que el camino para adquirir mayor peso poltico consista en acelerar el proceso de nacionalizacin de Buenos Aires y no en retardarlo.

Los ejecutores naturales de ese inters comn serian los gobernadores vinculados con Roca por medio del Ministerio de Guerra y cobijados por Avellaneda. Organizados en una as llamada Liga tejieron una trama electoral que condujo a Roca hacia la presidencia. Cuando el interior consolidaba esta alianza, el poder de Buenos Aires se fragmento entre los partidarios de la candidatura presidencial del gobernador Carlos Tejedor y los porteos nacionales, antiguos partidarios del autonomismo y del Partido Republicano.

La Liga de Gobernadores impuso su candidato en el Colegio Electoral en las elecciones del abril de , mientras Buenos Aires emprenda el camino de la resistencia armada. Dos meses despus Avellaneda instalaba el gobierno nacional en Belgrano y convocaba las milicias.

Roca, desde Rosario, organizaba la marcha sobre Buenos Aires. Tres sangrientos encuentros, los ya nombrados de Barracas, Puente Alsina y Los Corrales, decidieron la victoria a favor de los nacionales. Buenos Aires se subordinaba al poder poltico central. El resultado se tradujo en dos leyes nacionales: una federalizo la ciudad de Buenos Aires, que quedo sometida, desde el 8 de diciembre de , a la jurisdiccin exclusiva del gobierno nacional; el otro instrumento legal prohibi a las provincias la formacin de cuerpos militares bajo cualquier denominacin que fuera.

Unin y gobierno ordenado: he aqu el lenguaje de Avellaneda y Roca. Los actos de la guerra y la paz parecan converger hacia algunos interrogantes cruciales. Gobierno implicaba actos y procedimientos capaces de edificar instituciones que mantuvieran en existencia la unidad poltica recin fundada.

El pas se haba dictado una formula prescriptiva de carcter federal, la Constitucin Nacional, y sobre esa frmula o, quiz, encubierta bajo sus ideales, haba que trazar una formula operativa que hiciera factible la produccin de actos de gobierno. Captulo II: La republica posible Regmenes polticos y legitimidad Rgimen poltico: puede ser entendido como una estructura institucional de posiciones de poder, dispuestas en un orden jerrquico, desde donde se formulan decisiones autoritativas que comprometen a toda la poblacin perteneciente a una unidad poltica.

La constitucin de una unidad poltica asuma, como problema central, el hecho de subordinar diferentes sectores de poder a un mbito imperativo ms amplio, el poder poltico. De aqu se desprenden dos interrogantes a los que un rgimen poltico debe responder: 1. Que vinculo de subordinacin establecer el poder poltico con el resto de los sectores de poder presentes en la sociedad 2.

Que reglas garantizaran el acceso y el ejercicio del poder poltico de los futuros gobernantes La primera cuestin hace hincapi en la organizacin y en la distribucin del poder, la segunda, en el modo de eleccin de los gobernantes y en los limites que se trazan entre estos y los gobernados.

Los cuatro trminos representan la imagen terica de un sistema de relaciones en el cual el contenido concreto de cada uno de ellos, o su modificacin eventual, influyen necesariamente sobre los otros. Es preciso atribuir valor preferente a una estructura institucional en detrimento de otra y, a partir de este acto, se tratara entonces de consagrar una formula prescriptiva o un principio de legitimidad que no solo busque satisfacer ciertas ideas acerca del rgimen mejor adaptado, sino que tambin pretenda gratificar intereses materiales reivindicados por grupos y clases sociales.

Ambas acciones nos introducen en el segundo tramo analtico. En esta segunda etapa los actores procuran traducir las formulas prescriptivas en una creencia compartida con respecto a la estructura institucional del rgimen y en un acuerdo acerca de las reglas de sucesin. De esta serie de acciones puede resultar una formula operativa o un sistema de legitimidad.

Alberdi y su formula prescriptiva Desde los albores de la independencia, los criollos enfrentaron, en trminos tericos y prcticos, la grave contradiccin entre el principio de legitimidad de la monarqua hereditaria y el principio de legitimidad de la republica electiva. Esos grupos dirigentes asumieron la penosa tarea de construir una legitimidad de reemplazo. La frmula que algunos llamaban republicana y otros democrtica, hacia residir el origen del poder en una entidad ms vasta que las antiguas aristocracias, al mismo tiempo que propona una operacin mucho ms complicada para elegir gobernantes que aquella definida por las viejas reglas hereditarias y burocrticas.

Pueblo y eleccin, trminos de un proyecto de solucin posible, en la medida en que no provocaran una fractura irremediable con costumbres polticas que gozaban del beneficio de la tradicin. Juan Bautista Alberdi fue el autor de una formula prescriptiva que gozo del beneficio de alcanzare una traduccin institucional sancionada por el Congreso Constituyente en Lo significativo de esta frmula consisti en su perdurabilidad sobre las vicisitudes de la guerra interna.

Esta persistencia hizo que la formula alcanzara los acontecimientos del ochenta y justificara la accin poltica de los protagonistas del rgimen poltico en ciernes. La vinculacin aqu propuesta entre Alberdi, por una parte, autor de una formula prescriptiva y, por la otra, su traduccin institucional y posterior vigencia en el ochenta, no deriva de una comprobada relacin de causalidad. Se trata de una hiptesis que asume lo siguiente: a Que la formula influyo significativamente en las deliberaciones del Congreso Constituyente b Que mediante elaboracin ulterior se prolongo mas all de las deliberaciones del Congreso c Que tradujo valores e intereses dominantes en la Argentina de ese entonces d Que no obstante ello, la formula perduro en el tiempo y otorgo a la postre un marco valorativo que sirvi de gua al rgimen poltico implantado en el ochenta Esta frmula prescriptiva tiene la particularidad de justificar un rgimen poltico en cuanto hace al origen del poder y a su programa futuro.

Los campos especficos sobre los cuales se proyecta son: la inmigracin, la construccin de ferrocarriles y canales navegables, la colonizacin de tierras de propiedad nacional, la introduccin y establecimiento de nuevas industrias, la importacin de capitales extranjeros y la exploracin de los ros interiores.

Para alcanzar esos fines es dable advertir en Alberdi la intencin de provocar un trasplante cultural. Alberdi rechaza una cultura tradicional, la cultura hispnica que impide el cambio y la innovacin, y opta por otro modelo: el de los piases europeos en trance de edificar una sociedad industrial que libere al hombre de la servidumbre de la naturaleza. Un cambio de tal envergadura no puede llevarse a cabo si no se inyectan desde fuera, en una cultura, nuevos fermentos de poblacin y de riqueza que sean portadores de esos valores.

La poblacin es el agente privilegiado del cambio cultural, peor no es el nico. El ferrocarril y el vapor, las industrias y los capitales, que se han desarrollado y acumulado en otras naciones, son los agentes complementarios e imprescindibles.

El medio seleccionado para alcanzar estas metas es el rgimen poltico. En esta circunstancia, la figura del legislador va delineando una concepcin acerca de la organizacin y distribucin del poder, del modo de eleccin de los gobernantes y de las garantas otorgadas a los gobernados que procura conciliar los valores igualitarios de una republica, abierta a todos, con los valores jerrquicos de una republica restrictiva, circunscripta a unos pocos.

La piedra de toque de esta frmula funda una capacidad de decisin dominante para el poder poltico central, otorga el ejercicio del gobierno a una minora privilegiada, limita la participacin poltica del resto de la poblacin y asegura a todos los habitantes, sin distincin de nacionalidad, el mximo de garantas en orden a su actividad civil.

La cuestin que preocupaba a Alberdi era la de organizar un poder central, necesariamente fuerte para controlar los poderes locales y suficientemente flexible para incorporar a los antiguos gobernadores de provincia en una unidad poltica ms vasta.

Esta frmula deja entrever una tensin entre la necesidad de encontrar una frmula concreta de reduccin a la unidad y el acuerdo inevitable que conviene establecer con los que estn instalados en posiciones de poder.

Esta fusin entre dos tendencias contradictorias en la historia nacional, la centralizacin y la descentralizacin, pone sobre el tapete la idea que se forjaba Alberdi de la organizacin federal, pragmtica y hasta imprecisa. Federacin evoca, en este sentido, un medio adaptado a nuestra circunstancia histrica para alcanzar una unidad de rgimen. De aqu deriva el carcter mixto del gobierno, consolidable en la unidad de un rgimen nacional; pero no indivisible como quera el Congreso de , sino divisible y dividido en gobiernos provinciales, limitados, como el gobierno central, por la ley federal de la Republica.

No hay, pues, una ruptura definitiva con el orden tradicional; esa ruptura vendr despus. Mientras tanto, es preciso reorientar las expectativas de obediencia hacia un nuevo centro de poder. All emerger un papel poltico indito que habr de integrar lo nuevo y lo viejo.

Ese papel privilegiado es el papel del presidente. De esta manera, la figura monrquica reaparece bajo la faz republicana. En la formula alberdiana, el presidente materializa el poder central pero no rene en si todo el poder ni tampoco ejerce un dominio irresponsable sobre la sociedad: en vez de dar el despotismo a un hombre, es mejor darlo a la ley. Impedir la tirana es la finalidad bsica del gobierno republicano, y de esa finalidad se deduce la teora normativa de las limitaciones del poder: si el poder puede degenerar en despotismo, es preciso prevenir, encuadrar el ejercicio gubernamental dentro de lmites temporales precisos, otorgando a magistraturas diferentes la tarea de legislar, ejecutar y sancionar.

La no reeleccin del presidente y la distribucin de la actividad legislativa y judicial en cmaras y tribunales donde el poder central y el de las provincias estn debidamente incorporados, sern, entonces, dos limitaciones fundamentales concordantes con el argumento republicano. En este punto, la formula alberdiana no se aparta de las pautas fijadas por el modelo norteamericano: un senado y una cmara de diputados representarn a las provincias y a la nacin en el proceso legislativo, en tanto tribunales de provincias y tribunales federales adjudicaran sanciones; todo ello ordenado por una ltima instancia, la Corte Suprema de Justicia, a quien corresponde el control constitucional de las leyes.

Libertad poltica para pocos y libertad civil para todos El problema que inevitablemente surge en el horizonte de una formula republicana es el de saber quines, y bajo que reglas, podrn ejercer el gobierno de la sociedad. Alberdi rechazo explcitamente toda forma de designacin derivada de la herencia.

JOSHY JOSEPH & CRAIG FELLENSTEIN GRID COMPUTING PDF

Botana Natalio - El Orden Conservador

.

HEMORR2HAGES SCORE PDF

Resumen del libro: El Orden Conservador, de Natalio Botana

.

DAVE GINGERY LATHE PDF

EL ORDEN CONSERVADOR NATALIO BOTANA PDF

.

LS7708 MANUAL PDF

El orden conservador

.

Related Articles